NUESTRAS FAMILIAS NOS HABLAN DE SU EXPERIENCIA EN EL BOSQUE

Marcel y Anastasia, padres de Maia, han querido compartir su vivencia y sus emociones como parte del grupo del Bosque de las Caracolas:

«Cuando era pequeña, a mí, no me gustaba ir a la guardería porque me decían a qué hora tenía que dormir y si no seguía la regla, me ponían al lado de la pared. Y desde este momento ya tenía claro que mis hijos no irían a la guardería. Cuando nació nuestra hija, en el Cap de Poblenou, me ofrecieron ser parte de un proyecto, que se llama «Nadons en familia», donde hacen la educación de padres con bebés de 0 a 9 meses. En el curso había 2 educadoras, pediatras, enfermeras y, alguna vez, especialistas de suelo pélvico. El programa me gustó mucho, y a parte de conocer mucha gente interesante, encontramos madres y padres de hijos con diferentes edades y podíamos escuchar sus preguntas y así, estar preparados para todo lo que venía. Como transmitir la confianza al bebé, alimentación complementaria, como poner a dormir, acompañar… Compartimos muchos temas en el curso y tengo que decir que estoy muy agradecida a la gente que creó este proyecto tan importante e interesante. Antes de tener 1 año nuestra hija empiezó a mostrar interés en otros niños y llegó el momento en que estaba un poco aburrida sola con su mamá, aunque teníamos muchas actividades (música, natación, 2 grupos de mamás en casal del barri, espai familiar etc). Yo veía que necesitaba más contacto con otros niños, y mi marido, sabía mi opinión sobre las guarderías, me ofreció pensar que mi experiencia no es necesariamente la misma que podría tener nuestra hija, que podíamos buscar otros proyectos, como continuación del programa de «Nadons en familia». Intentamos entrar a la guardería pública, pero no tuvimos suerte en lotería, o a la mejor sí. Pues, no entramos. Después miramos muchas guarderías privadas, espais de crianza etc. y no estaba convencida que realmente era lo que queríamos para nuestra hija. Salíamos y decíamos… «pues aquí tampoco es nuestro sitio». Como ya conocía muchos padres del barrio, había analizado todos los feedbacks, había visto cómo cambiaban de una guardería a otra y de conocer algunos casos así no teníamos claro que buscaríamos más.
Pero ya teníamos un espai de crianza que nos gustaba más o menos, no tenía malos comentarios y ya estábamos a punto de pagar, que el mismo día decidí llamar al Bosque y Angeles nos explicó el proyecto y nos enseñó la sala. La primera cosa que ya me gustó fue que la adaptación depende de los 2 partes, padres y niña, que en este momento yo necesitaba más adaptación que nuestra hija. Me ofrecieron venir y mirar cómo funciona el proyecto, actividades y sobre todo la actitud entre educadoras y niños. La explicación me recordó al proyecto de «Nadons en familia», pero para niños más grandes. El primer día de adaptación veía como entraban los niños y saludaban Angeles y Dominique, abrazando. Yo no podía creer cómo lo hacían, cuando lo típico es que el niño empiece a llorar cuando se van mama y papá. Podía ver cómo jugaban, cantaban, pintaban, comían y sobre todo comunicaban, explicando a los niños cosas, y los niños entendían. Todo esto a mí me generó un nivel de confianza al equipo y otras familias de Bosque. Esto hace que en un lugar se junte la gente con los mismos valores de vida. Aquí nosotros nos sentimos apoyados, podemos compartir nuestros preocupaciones y sabemos que nos intentan ayudar. Por ejemplo había una temporada, cuando nuestra hija no ganaba el peso como debería según la pediatra, intentamos cambiar su dieta y en el Bosque probamos diferentes maneras de ofrecer la comida y tipo de comidas que nuestra hija podía comer mejor. Así, sabemos que los problemas se resuelven, nos dan explicación detallada, estamos siempre abiertos y transparentes con el Bosque porque creemos que así funciona la comunidad.
Lo más importante que quiero decir, que veo mi hija muy feliz allá, cada noche me explica de sus amigos, de Angi, Domi y Sara. Por la mañana se despierta y la primera palabra que dice es Bosque y hace todo correcto para ir más rápido allá. Al recogerla para ir a casa, me cuesta un poco  como veo a otros padres también.
Aportación del padre – después de visitar todas las guarderías del barrio, salíamos siempre con el mismo comentario … pues aquí tampoco… así que nos teníamos que enfrentar a escoger la opción menos mala… y pum, el destino se alineó y el mismo día que teníamos que decidir, Anastasia me dijo que había un sitio que hacían algo de noseque vecina a noseque hora pero que también funcionaba como espacio de crianza… y fuimos … entramos, nuestra hija se puso a jugar e investigar sola, y nosotros nos encontramos 100% alineados con la filosofía del proyecto. Al salir, nos miramos con mi mujer y hemos dicho, este es el lugar de nuestra familia, y andamos felices para casa.

Y… muy felices hasta la fecha!»

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